Cartas

Cartas

Cada día me deprime más ese medio de me­diocres de relumbrón que se hacen dar banquetes y nombrar por críticos benevolentes para hacer efecto allá, al otro lado del mar, a personas que en el fondo valen más que ellos y a quienes desorien­tan y envenenan con el espejismo de la notorie­dad. Entre los muchos bienes que debo a mi viaje por Colombia hay uno que aprecio sobre todos: el de no haber sentido un momento halagado el amor propio por los homenajes, sino una especie de rubor muy hondo ante la idea de que me so­brepasaban. Esa reacción de humildad espontánea me ha hecho un bien inmenso, porque me ha des­pertado el deseo de merecer en realidad, a la ma­nera de los místicos, y de los obreros de las cate­drales de la Edad Media que esculpían una piedra y la colocaban en un lugar obscuro sin grabar su nombre.





Libros de Teresa de la Parra en Biblioteca Abierta Venezolana

Memorias de Mama Blanca
Teresa de la Parra + Luz Machado