De mi propia mano

De mi propia mano

¡“Caracas”! Guirnalda de reliquias beneméritas (de otros cuerpos que forman ese) que recordáis tantas victorias cuantas cicatrices adornan el pecho de vuestros veteranos. Ayer asombrasteis al remoto atlántico en Maracaibo y coro; hoy los andes del Perú se humillarán a vuestra intrepidez. Vuestro nombre os manda a todos ser héroes. Es el de la patria del libertador, el de la ciudad sagrada que marcha con él al frente de la américa. ¡Viva el libertador! ¡Viva la cuna de la libertad!