Cuentos

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Y sin decir más palabra ni acatar la venia del enfermo, sale al huerto, toma una espina de naranjo, vuelve al lado del paciente, le toma de nuevo el pie y rápida como el pensamiento, le hace allí una operación, con tal suavidad y destreza, que apenas da tiempo al paciente para exclamar:

—¡Oh, oh, qué quieres hacer?

—Ya lo hice, señor, le contestó con prontitud la india, mostrándole en la punta de la espina una como finísima perla.

—¿Pero qué me has hecho?

—Lo mismo que el cirujano, señor, sacarte la nigua que te atormentaba.





Libros de Tulio Febres Cordero y/o Griselda Navas en Biblioteca Abierta Venezolana